domingo, 5 de julio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 33: Irene




CAPÍTULO 33: IRENE



Todavía no podía creer lo que había pasado, me sentía como en shock, como si lo que ocurría a mi alrededor no fuera real, sino una alucinación o un sueño… pero ya no me encontraba perdida en el bosque, con las facultades físicas y psicológicas mermadas, y por tanto vulnerable a los engaños de la mente. Marga, Héctor y César habían muerto, sus cadáveres se encontraban desperdigados por el suelo sobre un mar de sangre, y los dos meses de tranquilidad que había vivido en mitad del fin del mundo se habían acabado para siempre.
A duras penas logré incorporarme. Las piernas me temblaban incontroladas, y sólo sentía ganas de dejarme caer sobre un colchón y llorar. Sin embargo, eso no iba a ser posible todavía, porque yo no era la única a la que esas tres muertes sin sentido le tocaban de cerca.
—Guille… —murmuré limpiándome la sangre en la chaqueta mientras me acercaba a él, que con los ojos abiertos como platos miraba horrorizado la dantesca escena—. Te dije que volvieras dentro.
Me ignoró completamente, incluso cuando me agaché a su lado y traté de que me mirara a los ojos no fue capaz de hacerlo. El dolor que debía estar sufriendo ese pobre niño al ver a toda su familia muerta tenía que ser horrible.
—¿Guille? —le llamé cogiéndole de la cara para obligarle a mirarme—. Vamos dentro, ¿vale?

domingo, 28 de junio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 32: Gonzalo



CAPÍTULO 32: GONZALO



—No tenía buena cara cuando nos fuimos. —opinó María cuando nos detuvimos a comer en un claro desde el que se podía observar con facilidad los alrededores, para tenerlos vigilados.
—¿Qué cara quieres que tenga, hija? —replicó su madre—. Le han cortado una mano.
—Con un hacha además… qué locura. —exclamó Blanca negando con la cabeza.
Eduardo había logrado cazar una liebre aquel día, de modo que, para ahorrar en comida enlatada, la asamos en un espeto y dimos buena cuenta de ella. Llevábamos ya tres días fuera de Miraflores de la sierra en busca de un lugar seguro donde la comunidad pudiera prosperar, y si bien no habíamos tenido mucha suerte hasta el momento, no perdíamos la esperanza.
—Más adelante tenemos Aranda del Duero —dijo Eduardo, que al tiempo que comía estudiaba conmigo un mapa de carreteras bastante completo que cogimos de una gasolinera—. Es pequeño, no creo que tuvieran zona segura…
—Ya ves, con un hacha, y sin pestañear siquiera, según dijo Javi. En cuando vio que le habían mordido… ¡Zas! Hachazo… menos mal que Luis pudo salvarle la vida. —siguieron comentando los demás.
—Le vi salir después, pálido como un muerto y con el muñón… me dan escalofríos sólo de acordarme. —murmuró Ahsan estremeciéndose.

martes, 23 de junio de 2015

Off-topic: Marc, el último terrícola

Rompamos un poco la rutina habitual y hagamos un off-topic para presentaros mi nuevo libro:
Marc, el último terrícola: la furia de Dackhara.
Ya a la venta en Amazon: http://www.amazon.es/dp/B01061YI3W
Dejemos los zombis a un lado por un momento y embarquémonos en una aventura de ciencia ficción llena de acción y humor protagonizada por Marc, es un joven barcelonés que, enfermo terminal, decide someterse a un tratamiento de criónica para congelar su cuerpo hasta que se descubra una cura para su enfermedad. Al hacerlo, no podía ni imaginar que el momento de su descongelación se prolongará más de mil doscientos años, cuando Gretchen, capitana de la nave Calicó, y su compañero el androide Rob, encuentren su cápsula de criónica flotando entre las ruinas de una antigua batalla espacial.
Su llegada a un mundo futuro, donde los androides y los viajes espaciales son el pan de cada día, desconcertará a Marc profundamente, pero tendrá que demostrar que, pese a ser un hombre del siglo XXI, está a la altura de las circunstancias cuando una serie de desafortunados sucesos les enfrenten a los planes genocidas del ex comandante Rosenstock, hermano del depuesto emperador de Dackhara, que pretende realizar un ataque de proporciones apocalípticas contra los que derrocaron a su hermano.

domingo, 21 de junio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 31: Irene



CAPÍTULO 31: IRENE



El tiempo no hacía más que mejorar conforme las semanas pasaban, y para cuando ya se habían cumplido los dos meses desde que llegué al parador, más o menos a mitad de Abril, se podía dormir perfectamente con una sábana y una manta no muy gruesa. Vivir en la sierra siempre hacía que el frío fuera mayor que metros más abajo, pero aun así, el tiempo de los abrigos y los edredones había acabado, y pronto nos estaríamos quejando del calor.
De hecho, como el aumento de las temperaturas no hacía más que revolucionar a todos los insectos de la zona, podía comenzar a quejarme ya. Hormigas, polillas, mosquitos y toda clase de bichos se estaban convirtiendo en una auténtica plaga. La naturaleza, en ausencia de una humanidad que pudiera imponerse a ella, recuperaba lo que era suyo poco a poco.
Pero en realidad, si me quejaba de un problema tan nimio como el de los insectos era sólo porque no tenía nada más de qué hacerlo. La vida fuera del parador se había convertido a esas alturas en un mal recuerdo, uno que bien podría pertenecer en realidad a una mujer distinta a mí. Todo me iba bien, y ni siquiera el sonido de la lámpara de la mesita de noche cayéndose al suelo, que me despertó sobresaltada, pudo cambiar mi humor.
—Perdón. —se disculpó Héctor antes de agacharse a recogerla del suelo y volver a colocarla en su sitio—. Le he dado sin querer, ¿te he despertado?

domingo, 14 de junio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 30: Maite



CAPÍTULO 30: MAITE



—Clara no puede saber esto. —fueron mis primeras palabras cuando, como si despertara de un estado de enajenación transitoria, me encontré desnuda y en la cama al lado de Gonzalo después de haberme acostado con él.
No podía creer que hubiera hecho aquello, ¿en qué demonios estaba pensando? El cuerpo de mi marido todavía seguía fresco, tan fresco que debía estar paseándose aún por algún lugar de Madrid, y yo, en un arrebato de locura, acababa de hacer el amor con otro hombre… no me había sentido tan mal conmigo misma en mi vida.
—Nadie puede saber esto —añadí—. Ha sido… no sé.
—No ha sido nada malo —afirmó Gonzalo al tiempo que me apartaba un mechón de pelo de la cara, pero yo no estaba para arrumacos, de modo que le aparté la mano con, quizá, demasiada brusquedad—. Lo entiendo si, por la memoria de su padre, no quieres que tu hija se entere de lo que ha pasado… además, es muy pequeña para estas cosas. Pero no has hecho nada malo.
Ojalá hubiera podido sentir lo mismo pero, ¿qué sabría él? Desde su punto de vista, sólo había sido un encuentro sexual que le había caído como llovido del cielo, pero yo no había estado con un hombre distinto a mi marido desde que le conocí, hacía casi catorce años, de modo que tenía todo el derecho del mundo a sentirme un poco culpable.

domingo, 7 de junio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 29: Irene



CAPÍTULO 29: IRENE



En un pueblo cerca de aquí, circulaba una historia que contaba que la gente que acampaba en este bosque amanecía con su mapa pintado de sangre y letras de pequeños niños. Tres jóvenes universitarios decidieron hacer un trabajo sobre esa historia, y muy convencidos de que era una buena idea, cogieron su cámara y la tienda de campaña para pasar la noche en el bosque y grabar todo lo que pudiera suceder allí.
Todo fue muy bien hasta que se les hizo de noche. Cuando todos están en la tienda de campaña, empezaron a oír misteriosos chillidos y carcajadas de pequeños niños. Aterrorizados, salieron de la tienda, y como estaban tan intrigados en resolver el misterio, sacaron su cámara y empezaron a grabar, aunque lo único que escucharon fueron aquellas misteriosas carcajadas que helaban la sangre y erizaban la piel.
Cuando por fin amaneció, decidieron recoger todas sus cosas y marcharse cuanto antes al campus. Sin embargo, al empezar a caminar para buscar el coche se dieron cuenta que estaban completamente perdidos. Preocupados y con miedo a tener que pasar una segunda noche en el bosque, sacaron el mapa para comprobar la dirección que tenían que seguir… ¡cuál fue su sorpresa al ver que éste estaba totalmente pintado con sangre y letras de niños pequeños! Y la pregunta que los tres se hicieron fue: ¿quién pintó el mapa?
Empezaron a sentir mucho miedo porque no querían volver a pasar la noche en el bosque, pero ellos no sabían que de esa manera empezaba la misteriosa historia que se contaba en el pueblo...

domingo, 31 de mayo de 2015

Crónicas zombi, Orígenes: Capitulo 28, Maite



CAPÍTULO 28: MAITE



Desperté sobresaltada en mitad de la noche por culpa de una nueva pesadilla. Los rostros de Raquel y Aitor todavía danzaban en mi cabeza tras haber soñado con ellos, pero podrían haber sido perfectamente los de cualquiera de entre todos los que habían quedado atrás. Me toqué la frente para descartar que tuviera fiebre, ya habían pasado cinco días desde que llegáramos al chalet de Miraflores y me sentía prácticamente recuperada de mi enfermedad, pero siempre cabía la posibilidad de una recaída.
Todavía ocupaba una de las habitaciones de la casa. De hecho, era la única persona, además de Clara, que ocupaba la otra cama de la habitación, que lo hacía. Tras la muerte de Juan Manuel, la comunidad quedó descabezada y sin rumbo, aunque tampoco se podía decir que tuviera mucho rumbo antes, y en la práctica era nuestro grupo quien estaba sacándola adelante, tanto saliendo de nuevo a por comida y agua para mantenerla surtida como repartiéndose las labores de vigilancia.
Para despejarme un poco, bajé de la cama y me acerqué a la ventana del dormitorio. Clara dormía plácidamente en su lecho, ajena a mis tribulaciones y malos recuerdos… cómo había cambiado la situación desde aquellos días acampados junto a Madrid, cuando era ella quien tenía las pesadillas.