domingo, 26 de julio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 36: Judit




CAPÍTULO 36: JUDIT



Introduje apresuradamente el código en el teclado para abrir la puerta del laboratorio y poder adentrarme en sus profundidades. Desde una pantalla de plasma, el doctor Castedo del Centro Nacional de Inteligencia observaba toda la estancia como si del Gran Hermano se tratase. Bajo él, atado en una camilla, se encontraba BX00157, también conocido como Francisco Gonzalvez, un sujeto cuya transformación en muerto viviente habíamos documentado desde el momento de la infección hasta el de la resurrección. Aquel laboratorio no había sido siempre así, pero habían pasado tantas cosas importantes en los últimos tiempos que me había visto obligada a modificarlo para que pudiera albergarlas todas.
—¡No pienso quedarme aquí mientras mi novia está en manos esos seres! —protestó un Francisco diferente frente a los rescoldos de la hoguera.
—Hijo, no vas a ir a jugarte la vida por esa chica, no seas idiota. —replicó su madre.
Ya había buscado por toda la facultad lo que quería encontrar sin éxito, así que aquel laboratorio en los sótanos de la misma eran los últimos lugares que me quedaba por investigar. El doctor se me quedó mirando mientras me acercaba a la puerta doble que daba al pasillo, pero no dijo nada… hacía mucho tiempo que no tenía nada que decirme que mereciera la pena ser recordado.

domingo, 19 de julio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 35: Irene





CAPÍTULO 35: IRENE


La cuadrilla que nos había rescatado de aquellos seres que llamaban espectros no era buena gente. Lo supe en cuanto pude verles con más detenimiento, tal vez debido a un instinto que tenemos los que sufrimos tendencia a la maldad, o tal vez por pequeños detalles en los que fui capaz de fijarme y que les delataban.
No mucha gente sobrevivió al ataque, los espectros fueron rechazados o eliminados, pero se llevaron por delante a buena parte de aquel grupo al que Guille y yo nos habíamos unido, al menos en teoría, ese mismo día. De los más de veinte que fueron, apenas quedaban unos diez sanos y salvos, pude contarlos conforme los fueron llevando hasta la hoguera donde mismo me habían llevado a mí después de desarmarme y quitarme la mochila, y el trato que tuvieron hacia ellos fue tan poco amable como el que tuve que sufrir yo.
Ese debió ser uno de los detalles en los que me fijé. Alguien que te rescata no te agarra con bastante fuerza como para hacerte daño y prácticamente te arrastra, sin tener en cuenta que llevas un niño pequeño contigo, hasta donde quieren que estés y luego ni tan siquiera te dirige la palabra.

domingo, 12 de julio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 34: Maite




CAPÍTULO 34: MAITE



Había muchas cosas que no me gustaban de ser la mandamás de la comunidad… muchas. De hecho, en realidad no podía nombrar una que sí me gustara de verdad. Ni siquiera la agradable sensación de dar órdenes podía disfrutarla, porque en cualquier momento temía que alguien las cuestionara y desobedeciera, o que éstas causaran más problemas que soluciones. Pero de todas las cosas que no me gustaban, la que menos lo hacía era el tener que asignar prioridades a mis acciones. Lo que más habría deseado hacer cuando vi volver a Gonzalo, Eduardo y los demás habría sido lanzarme hacia el soldado y confesarle lo mucho que le había echado de menos todo ese tiempo, pero no podía hacerlo, había otros asuntos que requerían mi atención lo suficiente como para obligarme a dejar mi vida personal a un lado por el momento.
El día en que por fin llegaron, después del largo viaje al que les envié, me pasé buena parte de la mañana en el patio del chalet, porque ese no era el único regreso que esperaba. Aquella misma mañana había enviado a un pequeño grupo a saquear los despojos de Miraflores de la sierra, un grupo por primera vez carente de cualquier miembro de mis compañeros originales, formado exclusivamente por miembros de la guardia autóctonos de allí que, después de tanto entrenamiento, era hora de que fueran puestos a prueba en tareas rutinarias sin supervisión.

miércoles, 8 de julio de 2015

Encuesta: Personaje favorito de Orígenes III

Tras una buena temporada con la encuesta abierta, el plazo para votar al personaje favorito de Orígenes III ha expirado, y el resultado ha sido el siguiente:
Los datos concretos no se ven demasiado bien, pero el resultado ha sido el siguiente: Irene, 9 votos y el 24%, Maite, 5 votos y el 13%, Gonzalo, 15 votos y el 40%, Luís, 1 votos y el 2%, y Judit, 7 votos y el 18%. Examinemos más a fondo estos resultados, ¿de acuerdo?

domingo, 5 de julio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 33: Irene




CAPÍTULO 33: IRENE



Todavía no podía creer lo que había pasado, me sentía como en shock, como si lo que ocurría a mi alrededor no fuera real, sino una alucinación o un sueño… pero ya no me encontraba perdida en el bosque, con las facultades físicas y psicológicas mermadas, y por tanto vulnerable a los engaños de la mente. Marga, Héctor y César habían muerto, sus cadáveres se encontraban desperdigados por el suelo sobre un mar de sangre, y los dos meses de tranquilidad que había vivido en mitad del fin del mundo se habían acabado para siempre.
A duras penas logré incorporarme. Las piernas me temblaban incontroladas, y sólo sentía ganas de dejarme caer sobre un colchón y llorar. Sin embargo, eso no iba a ser posible todavía, porque yo no era la única a la que esas tres muertes sin sentido le tocaban de cerca.
—Guille… —murmuré limpiándome la sangre en la chaqueta mientras me acercaba a él, que con los ojos abiertos como platos miraba horrorizado la dantesca escena—. Te dije que volvieras dentro.
Me ignoró completamente, incluso cuando me agaché a su lado y traté de que me mirara a los ojos no fue capaz de hacerlo. El dolor que debía estar sufriendo ese pobre niño al ver a toda su familia muerta tenía que ser horrible.
—¿Guille? —le llamé cogiéndole de la cara para obligarle a mirarme—. Vamos dentro, ¿vale?

domingo, 28 de junio de 2015

ORÍGENES: Capítulo 32: Gonzalo



CAPÍTULO 32: GONZALO



—No tenía buena cara cuando nos fuimos. —opinó María cuando nos detuvimos a comer en un claro desde el que se podía observar con facilidad los alrededores, para tenerlos vigilados.
—¿Qué cara quieres que tenga, hija? —replicó su madre—. Le han cortado una mano.
—Con un hacha además… qué locura. —exclamó Blanca negando con la cabeza.
Eduardo había logrado cazar una liebre aquel día, de modo que, para ahorrar en comida enlatada, la asamos en un espeto y dimos buena cuenta de ella. Llevábamos ya tres días fuera de Miraflores de la sierra en busca de un lugar seguro donde la comunidad pudiera prosperar, y si bien no habíamos tenido mucha suerte hasta el momento, no perdíamos la esperanza.
—Más adelante tenemos Aranda del Duero —dijo Eduardo, que al tiempo que comía estudiaba conmigo un mapa de carreteras bastante completo que cogimos de una gasolinera—. Es pequeño, no creo que tuvieran zona segura…
—Ya ves, con un hacha, y sin pestañear siquiera, según dijo Javi. En cuando vio que le habían mordido… ¡Zas! Hachazo… menos mal que Luis pudo salvarle la vida. —siguieron comentando los demás.
—Le vi salir después, pálido como un muerto y con el muñón… me dan escalofríos sólo de acordarme. —murmuró Ahsan estremeciéndose.

martes, 23 de junio de 2015

Off-topic: Marc, el último terrícola

Rompamos un poco la rutina habitual y hagamos un off-topic para presentaros mi nuevo libro:
Marc, el último terrícola: la furia de Dackhara.
Ya a la venta en Amazon: http://www.amazon.es/dp/B01061YI3W
Dejemos los zombis a un lado por un momento y embarquémonos en una aventura de ciencia ficción llena de acción y humor protagonizada por Marc, es un joven barcelonés que, enfermo terminal, decide someterse a un tratamiento de criónica para congelar su cuerpo hasta que se descubra una cura para su enfermedad. Al hacerlo, no podía ni imaginar que el momento de su descongelación se prolongará más de mil doscientos años, cuando Gretchen, capitana de la nave Calicó, y su compañero el androide Rob, encuentren su cápsula de criónica flotando entre las ruinas de una antigua batalla espacial.
Su llegada a un mundo futuro, donde los androides y los viajes espaciales son el pan de cada día, desconcertará a Marc profundamente, pero tendrá que demostrar que, pese a ser un hombre del siglo XXI, está a la altura de las circunstancias cuando una serie de desafortunados sucesos les enfrenten a los planes genocidas del ex comandante Rosenstock, hermano del depuesto emperador de Dackhara, que pretende realizar un ataque de proporciones apocalípticas contra los que derrocaron a su hermano.